Si venís siguiendo esta especie de boletín y recordás cuándo fue la última entrega (podés encontrar todas las entregas acá) , notarás que pasó un largo tiempo. Y como la frecuencia ya no volverá a ser una virtud de estas reflexiones escritas, a partir de ahora Escribe Monstruo Escribe ha pasado a definirse como (anti)newsletter. Ya no tendrás que esperar una entrega regular, sino entregarte a la sorpresa.
Así que, en este humilde acto, paso a darte la bienvenida a esta nueva modalidad random, con uno de los géneros más apasionantes del cine, que da escena a esa cualidad humana que más nos protege: la imaginación.

“Si crees que este Universo es malo, deberías ver algunos de los demás”
Philip K. Dick
Entre todas las acepciones de “imaginación”, la que se lleva el primer podio es la de hacernos viajar a otros espacios y otros tiempos. Sacarnos de acá, irnos. Es un escape y un tratamiento para sobrevivir en un acá despiadado, cruel, casi siempre asesino.
La imaginación nos salva de forma momentánea. Es una droga, por ahora, de curso legal. Debe consumirse a conciencia, claro. No vaya a ser que nos creamos que somos un terminator en serio. Los excesos pueden matarnos o convertirnos en asesinos. Pero si la imaginación se aplica en la medida correcta, puede hacernos bien. Y si esa imaginación se extiende de manera colectiva, mucho mejor.
El género que mejor contiene las reglas y posibilidades de viajes espacio temporales es la Ciencia Ficción. Nos lleva de viaje por otros mundos, por otras épocas, y lo hace desde ideas plantadas en lo científico. Esto no es menor, de hecho es lo más importante de todo. Porque al plantarse allí, el género provoca que lo imaginado se vea (haga) posible, una fuerza fundamental para su verosímil.
Van algunos pensamientos sobre temas de la Ciencia Ficción o de cómo la Ciencia Ficción ordena las fantasías de la humanidad.

Otros mundos fuera y dentro de la Tierra
A diferencia del Realismo Mágico, en el cual lo fantástico convive como parte de la realidad conocida, la Ciencia Ficción propone lo fantástico fuera de este mundo, o su irrupción en este. En ambos casos, el mundo como lo conocemos parte de ser el mismo, sea que lo extraño esté afuera o sea que venga a interrumpir su curso.
Alien, por ejemplo, nos lleva a imaginar más allá de nuestro sistema solar. Es Ciencia Ficción por eso y porque todo se basa en un avance tecnológico verosímil que permite el viaje de una tripulación preparada para investigar otros mundos. En este caso, la ambición tecnológica lleva a ese grupo de hombres y mujeres a encontrarse con una naturaleza que no tenía ganas de ser encontrada. O quizás se la pueda pensar sin personificarla tanto, quizás no posee la capacidad de razonar al modo humano y simplemente se está defendiendo. La idea de violencia y maldad la ponemos nosotros. ¿O diríamos que un león es malo si metemos la cabeza en sus fauces y nos la arranca de un tarascón?
Aquí, en Alien, la idea de ciencia ficción viene a traer lo siniestro: la humanidad (por medio de la evolución tecnológica) peca, rompe una regla natural, porque esa tripulación no debería estar allí. Es lo que los griegos llamaban hybris, la desobediencia a la ley divina.

La presencia de otros mundos en este mundo sería lo contrario a Alien. E.T. es un ejemplo de lo fantástico maravilloso (lo extraño llega para traer valores positivos, como la amistad), The Thing sería el ejemplo de lo fantástico siniestro (lo extraño viene con ímpetu agresivo y -para los valores humanos- destructivo). Ambas películas se estrenaron el mismo año, las dos son fieles y enormes ejemplos del género. A la de Spielberg le fue tan bien que se convirtió en un clásico inmediato. A la de Carpenter le fue tan mal que se convirtió en un clásico de culto. Probablemente sea cierto que una tocó una fibra del pensamiento de la época y la otra no. Lo cierto es que ambas nos llevan de viaje, a través de la ciencia ficción y con la llegada de presencia extraterrestre, por sentimientos humanos tan profundos que ninguna de las dos puede ser olvidada.

Un film que en cierto modo propone un punto medio entre E.T. y The Thing es Anihilation, de Alex Garland. Esa vegetación extraterrestre (parecida a lo animal en Alien y Predator) viene con un planteo acerca de nuestra relación con la naturaleza. Y Garland además sorprende incorporando la danza. Una película muy bella y bastante olvidada.
También hay mucho Spielberg, pero pasado por miradas carpenetereanas, en el cine de Jeff Nichols. Take Shelter es una reversión de Close Encounters of the Third Kind en todo pre apocalíptico, y Midnight Special de E.T. con algo de Starman.
Charlie Kaufman llevó el género a jugar con el Surrealismo, haciendo que “el adentro y el afuera” sea en relación al propio ser humano, a su conciencia y sus sueños. Being John Malcovich y Eternal Sunshine of the Spotless Mind vinieron para dejarnos a toda una generación flasheada. A muchos nos cambió para siempre, animándonos a imaginar por nuevos rumbos. Kaufman nos trajo libertad.

Otros tiempos fuera y dentro del presente
La Ciencia Ficción tiene como fetiche también el tema del tiempo, en particular los viajes en el tiempo. Y es que, ¿quién no flasheó alguna vez con la posibilidad de ir al pasado o al futuro? Este subgénero no es más que una necesidad humana, porque poner en escena eso que todos imaginamos siempre es una necesidad. El género, entonces, viene acá a hacer justicia.
Ahora, ¿para qué contar un viaje en el tiempo? ¿Simplemente por el hecho de hacerlo?
Dark (no es cine, pero casi) retoma lo propuesto por Back to the Future, porque plantea la posibilidad de cruzar generaciones familiares rompiendo la diferencia etaria. Bob Gale ha contado que la idea de Back to the Future surgió viendo su anuario escolar y el de su padre, ambos habían asistido a la misma escuela y las fotos eran similares, sólo que con unas décadas de diferencia. Entonces surgió la pregunta de qué pasaría si un padre y un hijo se encontraran teniendo la misma edad. Esa fantasía es la base de toda la imaginación disparada por la saga, y la misma que, en un plan más denso y siniestro, viene a traer Dark.
También se puede viajar en el tiempo sin irnos del presente, como propone Jurassic Park. Y aquí se da quizás la más pura representación de la actividad científica. En este caso, partiendo de la paleontología (biología del pasado), se trae al presente el objeto de estudio científico para destartalar las leyes naturales. Aquel hybris de Alien, sucede aquí con criaturas terrestres, pero de más de 65 millones de años atrás. Aunque la idea que vienen a traer Spielberg, Crichton y Koepp es naturalista: por más que intervengamos en el curso de la naturaleza, nosotros también somos parte de ella y, por ende, parte de su curso.

Otros presentes
No es una nota aparte la cuestión de la puesta en escena de un imaginario apabullante que es el de la física, o más precisamente la astrofísica. La Ciencia investigando qué sucede con el comportamiento del Universo (agujeros negros y sus horizontes de eventeos, Teoría de la Cuerdas, Big Bang) para comprender nuestro pasado y futuro, pero teorizando que todo eso puede estar sucediendo en este preciso momento. Es fascinante cómo la física se parece tanto a la poesía. Pero sin dudas precisa más estudio y comparaciones de lo que puedo hacer en este momento aquí, aunque no quería dejarlo pasar. Lo planto como nota para retomar en otro momento. Mientras tanto, podemos ver 2001: Space Odyssey y Interstellar para ir calentando.

Otro espacio-tiempo para hablar de este espacio-tiempo
La Ciencia Ficción es, finalmente, una contundente muestra de cómo se construye una metáfora. Aristóteles decía que una metáfora era algo así como ponerle a algo un nombre que no le pertenece. En ese juego, la imaginación se dispara y las cosas dejan de ser lo que son, para transformarse según lo que imaginemos. Por eso las metáforas son tan potentes, porque cada uno completa con lo propio, entonces se hacen universales e infinitas. La Fantaciencia (como se conocía a uno de nuestros géneros favoritos) también nos viene a hablar de nuestro presente y de nuestro entorno, sin hablar de nuestro presente y de nuestro entorno. Esto lo convierte en uno de los géneros más políticos y menos panfletarios, una combinación fantástica (en todo aspecto) para el desarrollo del pensamiento crítico.
Cada lector y lectora buscará en su biblioteca sus ciencias ficciones más políticas (a mí me gusta pensar en “El informe de Brodie” de Jorge Luis Borges y en “Fluyan mis lágrimas, dijo el policía” de Philip K. Dick), y también, claro está, buscará en su… ¿existen las videotecas o dvdetecas todavía? Digamos que buscará en sus aplicaciones, plataformas o simplemente en su memoria, para encontrar sus películas de Ciencia Ficción más políticas. Yo voy a elegir Invasión, dirigida por Hugo Santiago y escrita por él, Borges y Bioy Casares. La historia sucede en Aquilea, una suerte de Buenos Aires mítica, tanguera y fantástica. Una invasión visibilizada en supuestos hombres de traje gris monopoliza el comercio y somete a la sociedad. Pero un grupo conformado por compadritos de traje negro, resiste. El conductor es Don Porfirio, basado en Macedonio Fernández, y el héroe es Herrera, interpretado por Lautaro Murúa. Pero hay otra resistencia, más joven y violenta, que también comanda Don Porfirio y cuya heroína es Irene, interpretada por Olga Zubarry. Herrera e Irene son pareja, pero andan distanciados, y ninguno de los dos sabe que el otro comanda cada una de las dos alas del movimiento popular.

Invasión es el nombre que le ponen Santiago, Borges y Bioy Casares a la Argentina de fines de los años sesenta. Es la metáfora de un país sumido en la violencia: la que ejerce el establishment económico a través de las estructuras de poder, y la que surge como respuesta desde los oprimidos. No nombran al país, no hablan de dictaduras, tampoco de peronismo ni proscripción. Pero todo está allí.
Ahora, es la lectura que podemos hacer quienes lo vemos de esa manera. Y está claro que los autores se proponen dejar las preguntas abiertas para que cada uno haga su viaje. Un francés seguramente verá otra cosa. Un japonés otra. Pero la metáfora invita a la rebelión heroica contra un poder opresor, con o sin datos históricos para relacionar.

Invasión tuvo una secuela, Las Veredas de Saturno, que realizó Santiago en Francia durante los ochenta, escribiendo ahora con Juan José Saer y Jorge Semprún. En esa ocasión se metió con la imaginación del exilio. El protagonista es un bandoneonista exiliado de Aquilea, interpretado por Rodolfo Mederos, que comienza a vivir la persecución del pasado. Primero emocional, psicológica, y finalmente física. Es un film aún moderno, muy bello y superador en muchos aspectos de su primera parte, aunque menos visitado. Juntas, Invasión y Las Veredas de Saturno, construyen un imaginario de la argentina de la segunda mitad del siglo XX, pero a la vez universal. Son distopías. Y las distopías, como antónimos de las utopías, proponen realidades terribles, habitualmente futuras. Las películas de Santiago son acrónicas, pero distópicas al fin, y desarrollan un Mal implacable, quizás invencible. Una película se ve más esperanzadora que la otra, lo digo sin spoilers, para que corran a verlas si nunca lo hicieron.

El Cine de Ciencia Ficción
La ciencia ha sido siempre una herramienta de progreso y, por ende, un arma fundamental de las potencias hegemónicas.
El cine es, junto con la música, una de las disciplinas artísticas más populares, es un arte de masas, y por eso fue elegido también como arma del imperio más grande surgido durante el siglo pasado.
Pero el cine de Ciencia Ficción ha mostrado ser tierra fértil para que lo más revolucionario de cada disciplina, la ciencia y la ficción cinematográfica, se escabulla como agua entre las piedras imperiales, para invitarnos al pensamiento crítico colectivo. Basta ver The Day the Earth Stood Still, Terminator, They Live, Matrix, War of The Worlds, Children of Men, Take Shelter. Sumen a esta lista las cientos, miles, de películas que faltan.
La Ciencia Ficción es un espacio de resistencia.
BIBLIOGRAFÍA CITADA
El informe de Brodie (Jorge Luis Borges, 1970)
Fluyan mis lágrimas, dijo el policía (Philip K. Dick, 1974)
FILMOGRAFÍA CITADA
The Day the Earth Stood Still (escrita por Edmund H. North y dirigida por Robert Wise, 1951)
2001: Space Odyssey (escrita por Stanley Kubrick y Arthur C. Clarke; dirigida por Stanley Kubrick, 1968)
Invasión (escrita por Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares y Hugo Santiago; dirigida por Hugo Santiago, 1969)
Close Encounters of the Third Kind (escrita y dirigida por Steven Spielberg, 1977)
Star Wars (saga creada por George Lucas en 1977)
Alien (escrita por Dan O´Bannon y dirigida por Ridley Scott, 1979)
E.T. (escrita por Melissa Matheson y dirigida por Steven Spielberg, 1982)
The Thing (escrita por Bill Lancaster y dirigida por John Carpenter, 1982)
The Terminator (escrita James Cameron, Harlan Ellison y Gale Anne Huurd; dirigida por James Cameron, 1984)
Starman (escrita por Bruce A. Evans y Raynold Gideons; dirigida por John Carpenter, 1984)
Back to the Future (escrita por Bob Gale y Robert Zemeckis; dirigida por Robert Zemeckis, 1985)
Las Veredas de Saturno (escrita por Juan José Saer, Hugo Santiago y Jorge Semprún; dirigida por Hugo Santiago, 1986)
Predator (escrita por Jim Thomas y John Thomas; dirigida por John McTiernan 1987)
They Live (escrita y dirigida por John Carpenter, 1988)
Jurassic Park (escrita por Michael Crichton y David Koepp; dirigida por Steven Spielberg, 1993)
Acción Mutante (escrita por Jorge Guerricaechevarría y Álex de la Iglesia; dirigida por Álex de la Iglesia, 1993)
Matrix (escrita por y dirigida por Lilly y Lana Wachowski, 1999)
Children of Men (escrita por Alfonso Cuarón, Timothy J. Sexton y David Arata; dirigida por Alfonso Cuarón, 2006)
Take Shelter (escrita y dirigida por Jeff Nichols, 2011)
Midnight Special (escrita y dirigida por Jeff Nichols, 2016)
Interstellar (escrita por Jonathan Nolan y Christopher Nolan; dirigida por Christopher Nolan, 2017)
Annihilation (escrita por Alex Garland y Jeff VanderMeer; dirigida por Alex Garland, 2018)
Dark (Creada por Baran bo Odar y Jantje Friese, 2017-2020)
Interstellar (escrita por Jonathan Nolan y Christopher Nolan; dirigida por Christopher Nolan, 2017)
Este texto fue escrito originalmente para la entrega Nro. 07 de mi (anti)newsletter ESCRIBE MONSTRUO ESCRIBE. Si querés recibir de manera random contenidos originales sobre guion de cine fantástico, podés suscribirte cuando quieras.
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